Sólo una.
Hay personas que son un abrazo eterno. Un chocolate caliente, en diciembre, un domingo por la mañana. Un beso de despedida antes de ir a trabajar. Una caricia en la cama después de hacer el amor. El final de tu libro favorito, o el principio. Hay personas que son sonrisas y magia, como la que provocan al mirarte. Hay tantas personas. Y de todas, sólo una. A.